Revista DNG Photo Magazine

Día complicado, sensaciones encontradas y muy mal sabor de boca con un único culpable, YO.

Empezaba la mañana muy bien con visita a un gran importador del sector fotográfico, muy buenos resultados, excelente feeling y acuerdos de futuro con excelentes posibilidades.

Seguimos la mañana mi socio y yo, después de la visita, comemos mientras repasamos la presentación una vez más, no sé si ya van diez, veinte o treinta veces… buscamos el lugar de reunión con la aceleradora una hora antes de la cita, después de un par de vueltas la encontramos y ya más tranquilos al tener todo listo nos vamos a tomar un café y repasar una vez más la estructura, esta vez ya mentalmente y sin el iPad.

Veinte minutos antes de la hora vamos al lugar de la presentación, nos van asignando los turnos de entrada para la presentación y nos toca de terceros.

Nuestro turno, entramos y comenzamos la presentación con nuestros cinco minutos asignados como todos los participantes, el tiempo se nos echa encima y empezamos a acelerar, saltarnos partes, pararnos en algunas de menor importancia… creo que podía haber sido peor, pero la verdad tendríamos que esforzarnos para hacerlo peor, al menos esa es mi impresión.

Tiempos mal medidos, presentamos un negocio más que una startup, enfocamos mal el contenido y lo presentamos igual que lo enfocamos y podría continuar.

El culpable he sido yo, Pepe ha defendido y presentado el documento, pero ya partimos de algo que yo había enfocado mal previamente. Me da la sensación que por culpa de mi enfoque hemos desaprovechado una excelente oportunidad. He leído cantidad de libros sobre el tema, los errores más comunes (gracias Carlos Blanco por la excelente lectura y al menos tener la oportunidad de verte en persona), emprendedores desde la juventud (a Marc Vidal nunca le podré agradecer sus comentarios y consejos), y tantos y tantos libros, blogs, charlas… y todo para fallar en lo más básico, caer en todos los errores que podía cometer. He dado unos cuantos cursos, algunos a altos directivos y nunca he tenido problema en hablar sobre los temas que domino, y justo ahora que tengo que hablar sobre lo que mejor conozco, lo que he creado y criado durante estos últimos diez años, se apodera de mi el miedo escénico, no sé vender mi producto… y si no sabes vender tu producto, entonces tu producto no vale nada. Tampoco quiero echarle la culpa a los nervios o al miedo escénico, el problema viene ya de antes, de como planteé la presentación, muy mal enfocada, y esto no ha sido un problema de última hora, sino de las semanas previas.

Mi socio se ha volcado estos últimos tres meses en cuerpo y alma a crear un producto y una marca, hemos pasado el verano permanentemente conectados, unos días a las ocho de la mañana y otros más allá de las doce de la noche, sábados y domingos incluidos, ha abandonado sus quehaceres y familia volcándose en una visión y se ha fiado de mi en todo lo que le he propuesto, pero yo he fallado totalmente en el planteamiento que hemos presentado hoy, donde yo debería tener más experiencia, pero la teoría no es la práctica y tengo la sensación de haberle fallado a el, a mi familia que ha confiado ciegamente en mi al dedicarme al 100% a mi proyecto renunciando a un buen sueldo fijo, a mis amigos que me han apoyado y sobre todo a mi mismo, ya que si yo fuese uno de los mentores jamás me habría elegido. He estado en un jurado de Apps en una Hackaton y las preguntas que les hacía a los participantes sobre monetización, posibilidades de expansión, etc… , eran para eliminar lo que hoy presentamos antes de que me respondiesen. Como dice mi socio Pepe en sus workshops, de vez en cuando hay que ponerse delante de la cámara para verse en el papel del modelo y conocer lo que siente la otra parte, es muy distinto lo que se siente delante de la cámara que detrás de la misma donde eres tu el que decide y controla la situación.

Con esta sensación de fracaso, tengo el consuelo de haber aprendido una gran lección, lo que siempre es positivo, y antes de cerrar estos pensamientos de madrugada, quisiera agradecer la excelente atención recibida por parte de Conector y la paciencia de los mentores que podían habernos crucificado, quizás yo lo hubiera echo, y se limitaron a dirigirnos hacia el camino correcto.

El resultado lo sabremos en unas semanas, pero mi resultado lo he tenido ya antes de haber completado tres minutos de nuestro tiempo, sé que estas entradas apenas tienen difusión, ni me esfuerzo en ello, pero si a alguno de los mencionados aquí le llegase, GRACIAS, gracias por la lección, gracias por dedicarnos tiempo y recursos, gracias por el apoyo y gracias por el cariño recibido.